Identidad y autoestima como contenido de la ESI para Nivel Inicial. Por Ana Laura Schaab y Ana Gini, Jardín de Infantes la Escuela Normal “José María Torres”.

En el 2006 es sancionada Ley Nacional de Educación Sexual Integral Nº 26.150, la cual establece que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.

La educación sexual como parte de una educación integral tiene sentido porque la sexualidad es aprensible, porque es una necesidad humana y es un derecho que tienen todos los niños y niñas del país. Siendo responsabilidad de los adultos y una obligación del Estado la igualdad de oportunidades y acceso a la Educación Sexual Integral:

“Este enfoque integral tiene como propósito que la Educación Sexual brindada en las escuelas supere el mero estudio de la anatomía y la fisiología de la sexualidad así como cualquier otro reduccionismo, sean éstos de carácter biológico, psicológico, jurídico, filosófico, religioso o sociológico. Supone un abordaje que debe abarcar las mediaciones socio-históricas y culturales, los valores compartidos y las emociones y sentimientos que intervienen en los modos de vivir, cuidar, disfrutar, vincularse con el otro y respetar el propio cuerpo y el cuerpo de las otras personas. Asumir la educación sexual en la escuela desde esta perspectiva, demanda un trabajo orientado a promover aprendizajes en los niveles cognitivos, afectivos y éticos, que se traduzca en prácticas concretas.” (Tedesco, J.2008:10)

Sobre la dinámica de implementación, entendemos como fundamental que en las salas de cuatro años se afiancen estos contenidos y se continúe su implementación en las salas de cinco, con el propósito que se recupere y complejice su abordaje en el próximo nivel del sistema educativo.

En nuestra experiencia en la sala de cuatro años, planteamos dos instancias de trabajo: una que se establece en distintos encuentros con las familias y la otra que se desarrolla con el grupo de niños y niñas en las salas. En ocasiones se comienza la actividad en los espacios que compartimos con las familias y luego lo recuperamos en las salas con los grupos o a la inversa. Lo más importante de este desarrollo que siempre se da en una construcción en un ida y vuelta, dónde se va ampliando la mirada y enriqueciendo el concepto.

A comienzo de año, después de haber conocido ambos grupos de cuatro años del turno mañana, realizamos la primera reunión con las familias para contarles como nos habíamos conocido en esta primera etapa y cuáles eran las características de ambos grupos.

La secuencia está conformada por distintas actividades que guardan coherencia unas con otras, habilitando un espacio para que cada uno de los/as niños/as se conozca a sí mismo/a, identificando y respetando las semejanzas y diferencias de sus compañeros/as, favoreciendo a la construcción de la identidad y la autoestima.

En el primer encuentro con las familias, cada una de ellas se presentó mediante un cartel con el nombre de su hijo/a y una pequeña narrativa que expresaba la elección del nombre. Fue un encuentro que nos movilizó a todos/as, este espacio nos posibilitó conocer las distintas historias familiares y conocernos más. El mismo, concluyó con la construcción del Árbol de los Deseos, en el que cada familias mediante una hoja de papel expresaba el deseo que tenían para sus hijos/as en el Jardín de la escuela Normal y lo pegaba en el tronco del árbol. Este recurso se recuperó en la reunión de fin de año con las familias, en el que se quitaron las hojas de los deseos cumplidos y se renovaron los nuevos deseos para la sala de cinco.

Con los carteles, elaborados por las familias, con los nombres de cada uno/ niño/a se desarrolló con el grupo total, en la sala, un espacio en el que se compartieron los significados de los nombres. Muchos/as de ellos/as desconocían porque se llamaban de ese modo y manifestaban asombro, otros expresaban distintas emociones.

En la actividad siguiente con el grupo total de niños/as, en un espacio de intercambio, cada uno/a expreso lo que consideraba “lo mejor de cada uno/a” y luego se dibujó revalorizando dichas características, atrás de los dibujos las docentes escribieron los relatos. Los mismos se utilizaron para la segunda reunión con las familias, cada una de estas producciones gráficas fueron dispersas por el suelo y cada familia, sin ver el nombre y la narrativa, tuvo que identificar los dibujos de sus hijos/as.

Posteriormente desarrollamos la siguiente consigna; elegíamos a un/a amigo/a y lo/a dibujamos considerando “lo mejor que tiene mi amigo/a”. Luego en un espacio de intercambio cada uno presentó su dibujo y describió lo mejor de su amigo/a.

Para continuar con la secuencia, mediante la literatura compartimos la narrativa de distintos cuentos no sexistas como “Las princesas también se tiran pedos”, “las princesas también trabajan”, “Cuchinella”, “Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte”, entre otros. Luego del espacio de lectura entre todos se observa y se debate lo que les sucede a los/as protagonistas de los cuentos.

Para finalizar, cada sala construyó una antología de cuentos no sexista. La misma viajaba a los hogares de nuestros niños/as y cada familia escribía su cuento, que era leído a la mañana siguiente.

En este sentido la escuela es uno de los espacios específicos en el que se tienen que brindar instancias que posibiliten transformaciones en las prácticas culturales que obstaculizan el buen desarrollo integral y pleno de nuestros niños:

“(…) cada institución educativa deberá crear intervenciones adecuadas a cada particularidad, trabajando en pos del consenso y la inclusión activa de las familias y la comunidad. El reconocimiento de la pluralidad y las diversidades debe efectuarse con miras a lograr mayor equidad: reconocer las diferencias tenderá a generar oportunidades para todos y todas, desnaturalizando todo tipo de desigualdad.” (Tedesco, J.2008:11)

Desde esta perspectiva en el Jardín de Infantes de la Escuela Normal José María Torres dependiente de la Secretaría de Escuelas de Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, desde el año 2010 hasta el 2014, en el marco de un proyecto institucional, las docentes recibimos una formación a través de una capacitación que tuvo distintas modalidades: grupales, individuales, tutorías presenciales y virtuales, acompañamiento en la implementación y espacios para la evaluación.

En este contexto en las distintas salas del Jardín se vienen desarrollando importantes propuestas de enseñanza de dicho contenido, incorporando la ESI a las otras áreas, abordándola de manera contextualizada evitando su  fragmentación.

 

 

Ana Gini es Profesora de Preescolar. Se desempeña como docente de Nivel Inicial de la Escuela Normal “José María Torres” desde el año 2009. Es una de las docentes que transversaliza la perspectiva ESI en el nivel.

Ana Laura Schaab es Magister en Didácticas Especificas.  Se desempeña como docente de la Escuela Normal “José María Torres” desde el año 2005. Desde 2020 es la Directora del nivel. Desde el año 2010 transversaliza la perspectiva ESI en nivel inicial y además se desempeña en formación docente. Desde su rol de Directora, participa activamente en la formulación de las acciones propuestas por la Coordinación del PESIE para el nivel.

 

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